Soledad de justicia para una política errada contra Cuba

Conmovida ante el hostigamiento de los huracanes la comunidad internacional moviliza lo mejor de sí apremiada por la urgencia de las víctimas. Con el pueblo cubano el gobierno de Estados Unidos aporta la excepción siguiendo el estilo tristemente histórico de su oportunismo sin reparo frente a la desgracia ajena. Elizabeth Noriega.

La gravedad del momento explica el rechazo que ha provocado la condicionante norteamericana: primero te inspecciono y entonces valoro si contribuyo. El tráfico internacional de información sobre los ofrecimientos y envíos de ayuda humanitaria al caribe asolado contrasta con la indecorosa propuesta, que no incoherente.

Más que  conspirar contra el sistema, el bloqueo de las últimas cuatro décadas recae en la cotidianidad de las familias cubanas vetándoles el acceso a tratamientos que pudieran ser vitales en sus vidas.  Pero al presidente norteamericano George Bush le han parecido insuficientes medidas tan poco piadosas y reprimió todo lo que pudo los intercambios comerciales o financieros y hasta los derechos de sus ciudadanos al restringirles viajes y envíos de remesas familiares  a la isla.

Provista con estas y otras razones las Naciones Unidas votan año tras año y por mayoría casi unánime el fin de un cerco contrario a la condición humana. De espaldas a este concierto la Casa Blanca insiste en mantener las sanciones y ahora aprovecha el desastre climatológico para ostentar a través de dictados oficiales sus posiciones pecaminosas. Ha sido un paso en falso.

Una mayoría de la comunidad cubana en Miami expresa sus diferencias con los recalcitrantes y pide que se levanten las restricciones. El periódico The New York Times critica la actitud del gobierno y comenta: "la escalada de la devastación exige unos esfuerzos extraordinarios de asistencia que, hasta el momento, no se han dado". Otros medios internacionales amplifican el rechazo de organizaciones solidarias a la condicionante norteamericana y destacan la respuesta cubana: “para permitir la venta de materiales y autorizar créditos privados para la compra de alimentos, no se requiere la visita a Cuba de un equipo de evaluación”.

El puente aéreo de contribuciones constata un marcado distanciamiento con una actitud más vergonzante aún si interiorizamos el sacrificio actual de los cubanos  para reparar sus vidas. Una realidad indicadora de lo que nuevamente ocurrirá en el período 63 de sesiones de la Asamblea General de la ONU que se inicia desde el martes 16 de septiembre. El voto de las naciones expondrá su condena al bloqueo como testimonio de la soledad de justicia para una política errada contra Cuba.