La derrota de Chávez o la derrota de su entorno
… No hay triunfos que festejar. Ni derrotas que lamentar. Hay que poner un pie en la tierra y después el otro, y afincar la marcha, redoblar esfuerzos, y depurar, sin miedo a las costras que arrastra la revolución. Hay un país que cree en un presidente y en algo llamado revolución… Gregorio Riveros. Pampanito. Trujillo (Venezuela).
Luego de una elección todo mundo tiene la posibilidad de observar y analizar los hechos ocurridos, y opinar con facilidad de lo acontecido. Nada más fácil que tratar un punto político desde las barreras. Sin embargo, es necesario exponer los criterios que se tengan de lo acontecido.
En lo personal observo que hay una gran victoria del PSUV (de la gente de base que aún creen en el cambio socialista y que además allí hay un poco más de conciencia para entender hacia donde van las políticas revolucionarias del comandante Hugo Chávez), y por eso se ratifica en sentido contrario, que no hay derrotas para el chavismo puro (con Chávez). Hubo buenas victorias en varios estados del país. Hay una gran mayoría de gobernaciones que resultaron ganadoras. Con ellas, y con las alcaldías del chavismo se puede gobernar con línea política revolucionaria. Pero sin exclusión. Una cosa es el gobierno, y otra el Estado. Hay que gobernar con todos en la diversidad. Eso no significa que vas a quebrar la revolución. Los recursos deben fluir hacia los compatriotas y no compatriotas que salieron electos. Es un asunto esencial del Estado. No puede caer el gobierno en discriminación política porque estaría violando la misma Constitución de 1999.
Los enemigos cercan a Chávez. Es cierto. Pero eso es parte de la democracia. Se hizo todo lo posible para que eso no ocurriera, y ocurrió. Nadie se puede colocar una venda en lo ojos, para dejar de ver que allí fue donde se afincó más la oposición. Los medios de comunicación contribuyeron para que esas victorias de la oposición ocurrieran. Esos enemigos, es decir, esos opositores, que adversan ideológicamente a Chávez no pueden ser el trasnocho de una verdadera revolución. La revolución pacífica y por las vías democráticas tiene ese carácter. Puedes llevar una revolución desde Miraflores, desde el gobierno central, pero puedes tener opositores en algunas alcaldías y gobernaciones. Eso es parte de una revolución por la vía democrática, tener al gobierno revolucionario gobernando en la diversidad. Es casi imposible que pueda ocurrir lo contario. En ese sentido, pudiera ocurrir con una revolución típica, tradicional, a punta de balas, donde todos los órganos del gobierno están en manos del gobierno revolucionario. Aquí nunca hubo una revolución que triunfara por esa vía. Por lo tanto, la revolución debe aprender a apretar el paso socialista junto con los adversarios, debe aprender a tener estrategias para jugar a profundizar una revolución. La revolución socialista está en pañales. Eso lo sabe cualquier chavista recién nacido.
Los perdedores de esta revolución son los pobladores de esos sectores donde ganó la oposición. Allí puede ocurrir que la revolución no avance, o no se profundice como lo puede hacer un gobernante revolucionario de una alcaldía o una gobernación socialista. Pero son los amigos de Chávez (su entorno) los más perdedores. Los grandes perdedores. El grupo de siempre. Los que han ocupado cargos relevantes en el gobierno. El pueblo venezolano los mira con desconfianza, eso debe aceptarlo ya el Comandante Chávez. Ese grupo del entorno es el perdedor. Allí debe poner la mirada Hugo Chávez. Hacer un consejo de asesores (integrado por estos camaradas cercanos a Chávez por la amistad) y ponerlos a trabajar pero alejados de Miraflores.
Si existe una revolución perdedora es porque se repite y se oye que existen dirigentes vinculados con la corrupción. Con el chanchullo. Con la trampa. Con el acercamiento al poder para manejar el billete. Con el nuevo riquismo de la revolución. Hay que sacarlos y ponerlos a un lado. El reemplazo es por gente capaz, y honesta. Aplicar aquello de que la mujer del Rey no es solo ser sino parecer. Hay que cuadrarse con dirigentes que no se cojan una puya. Y mantener vigilado a los nuevos gobernadores y alcaldes revolucionarios que salieron electos. Es que debemos tener claro que montamos gente nueva y debemos revisar quienes son los que viene ávidos de robar el patrimonio de los venezolanos. Y vienen a darle una patada a la revolución. O revisar quienes verdaderamente, al encontrar esa montaña de cobres no se engolosinan, y en el mejor de los casos le ponen la mirada a la revolución.
La revolución podemos afirmar no está marchando como debe ser. Apenas constituimos el PSUV para ganar elecciones. Para afinarla para las elecciones que vienen. Pero cuidado con aquellos que se aprovecharon de esa estructura revolucionaria para ponerla al servicio de sus intereses particulares. Esos dirigentes se desviarán y se olvidarán del servicio al país y la profundización de la revolución. No hay revolución si no hay educación revolucionaria. Y es que no la hay. Y si la hay han fracasado. Y hay que decirlo porque de lo contrario la revolución se esfumará y todo será historia de una ilusión. No hay revolución si no hay cultura y educación revolucionaria. Es ir más allá de imprimir un libro que luego va a engrosar la estantería de las bibliotecas. No es sacar un libro, y luego cruzar los brazos, para que no se organicen los grupos de lecturas del barrio o de la urbanización. No es crear el libro y dejarlo para que los pelos de las axilas sean más cultos que los pelos que cubren el cerebro. Es eso. Se trata del cambio.
El marco económico que no ha resultado. Que ha favorecido a los mismos capitalistas a grades escalas. El saber convivir con el modo de producción capitalista. Pero con formulas socialistas. Pero no ahorcando al pobre, esa no es la revolución. Se mantiene el marco de relación laboral de explotación. Es cambiar o aceptar todo un esquema de mixturas que nos permitan decir esto es socialismo. Esto es el socialismo que concebimos como lo más aproximado a la justicia (al bien común). No terminar justificando una serie de ideas camufladas de socialismo para justificar la presencia en el poder, es decir, para que nuestro Comandante Chávez gobierne año tras año, sin que exista ninguna verdadera revolución. Sin que se puedan algunos tragar el cuento del socialismo y la revolución para sostener al poder. Es decir, para diferenciarnos con la gente de derecha.
No hay triunfos que festejar. Ni derrotas que lamentar. Hay que poner un pie en la tierra y después el otro, y afincar la marcha, redoblar esfuerzos, y depurar, sin miedo a las costras que arrastra la revolución. Hay un país que cree en un presidente y en algo llamado revolución. Un país que se ha conformado con algo llamado socialismo (como mensaje, como arenga que pronuncia un gran líder de esta revolución). Hay un país, o parte de un país, que se ha conformado con las buenas relaciones con Cuba y Fidel Castro. Este último icono mundial del ser revolucionario, que llegó a punta de plomo, y se ha sostenido en una revolución, en un cambio que le dio un vuelco a los modos de vivir de la isla. Por eso es que nos identifican como socialistas. Pero también entendemos revolución y socialismo porque estamos compartiendo la parte asistencial con médicos cubanos. Porque las políticas del gobierno han sido incluyentes, y no excluyentes. A excepción del aspecto político, que por naturaleza al querer aplicar a todo el país la revolución pues no va a poder porque en algún lugar no hay gobernantes revolucionarios porque en ese lugar se perdieron las votaciones o elecciones de alcalde o gobernador. Pero debemos madurar y pensar como estadistas, hay que gobernar en la diversidad. Pero hay gente que entiende la revolución socialista porque hay una vestimenta una camisa roja rojita. Se entiende que hay una revolución porque hay misiones, como ya lo hemos dicho, incluyentes de los menos favorecidos, porque han llegado a un grueso sector de la población pobre. Pero un cambio de un país se requiere que el explotado deje de ser explotado, se requiere la igualdad.
El Estado con sus poderes constituidos siempre ha servido para apaciguar las diferencias de clases. Pero es imposible que nuestra patria marche a la grandiosidad de la justicia bien sea democrática o bien sea socialista con un solo hombre que mucho justifico en su actitud dura tratando de encaminar la revolución por la justicia, la igualdad, la armonía, la paz. Pero seguimos en las mismas hay que diseñar estrategias, y no es un trabajo para ineptos, ya basta, hay que buscar hombres revolucionarios, hombres que dirijan con una visión de justicia social. Hay que comenzar desde ya, de lo contrario, el descontento crecerá, y el dinero o el buche de comida se terminará, y no terminaremos de llegar a la conciencia del venezolano para que sepan que en Venezuela hay una revolución. El gran problema es de conciencia, por allí se debe empezar, luego de darle una sacudida a su entorno. La clave de la vida de la revolución bolivariana está en la formación y conciencia del pueblo venezolano, y el inicio está por el PSUV, o por donde se quiera comenzar, pero debe incluir urgente y necesariamente, a las bases del pueblo, y con la educación, los medios de comunicación alternativos (bien organizados y reorientados), y la cultura reforzando esa conciencia socialista del venezolano, pero con un plan activo, y no pasivo, con un plan de afianzamiento, y aprovechar toda la estructura del gobierno, y volcarla hacia esa conciencia que es el único bastión que puede sostener el resto de la estructura de una revolución consolidada por el pueblo mismo pueblo venezolano.
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