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Contar la Alfabetización
Conferencia de Irina Bajini en la Casa de las Américas sobre la Campaña de Alfabetización cubana: “Para las mujeres cubanas se trató de una metamorfosis sin retorno. Les cambió profundamente la vida. Aunque volvieran como amas de casa, esta experiencia modificó su relación con los hombres”
Con un llamado a recuperar las vivencias de las mujeres que participaron en la Campaña de Alfabetización (Cuba, 1961), concluyó la conferencia “Mujeres con botas. Algunas notas sobre textos literarios de las alfabetizadoras”, de Irina Bajini, doctora en filología ibérica e investigadora de la Universidad de Milán, Italia, quien participó en el espacio Mujeres en línea, que organiza el Programa de Estudios de la Mujer de la Casa de las Américas, este miércoles 2 de septiembre en la sala Manuel Galich. La Ventana.
La estudiosa, quien trabajó durante muchos años en Cuba como traductora y es una profunda conocedora de nuestras letras, inició su intervención suscribiendo la opinión de la doctora Luisa Campuzano —quien ha apuntado que de las experiencias literarias vinculadas con la alfabetización no surgió un canon femenino—, y subrayó que la mujer se vio “apagada por una literatura de urgencia, militante, que le impidió adoptar una forma propia, femenina” para relatar las vivencias de aquel momento épico de la historia reciente.
Bajini compartió con las y los participantes en el espacio Mujeres en línea sus criterios basados en el análisis de un grupo de novelas, cuadernos de poesía y obras testimoniales, en su mayoría producida por mujeres, aunque no excluyó el enfoque masculino. Dijo que este tema atrajo especialmente su atención tras leer un ensayo de Luisa Campuzano aparecido en su libro Las muchachas de La Habana no tienen temor de Dios (2004).
A continuación, recorrió algunas de las aristas más sobresalientes que se advierten en los textos literarios Por llanos y montañas (1975), de Araceli de Aguililla; La luz de la verdad (1979), de Ivette Vian; Maestra voluntaria (1962), de Daura Olema; El año 61 (1981), de Dora Alonso; No era ese el puente (2006), de Norma Jénez Senior, y Todos los negros tomamos café (1976), de Mirta Yáñez. Asimismo, se refirió a la visión masculina representada por la obra El comandante Veneno (1979), de Manuel Pereira, y otros libros concebidos por hombres.
La estudiosa italiana partió de las circunstancias que llevaron a Cuba a vivir una de las experiencias más renovadoras de su proceso revolucionario, y recordó que la Alfabetización no fue un proceso homogéneo, a pesar de su brevedad. La diversidad de los contingentes que en un período de alrededor de un año (antes y durante la Campaña) partieron al ámbito rural para enseñar a los campesinos a leer y escribir, marcó la interpretación de esa vivencia. En la mayor parte de los casos, no obstante, se trató del encuentro y la integración del mundo de la ciudad con el de los campos, con sus diferentes modos de ver la vida y asumir las relaciones humanas.
Bajini destacó entre los núcleos temáticos presentes, tanto en la literatura como en los discursos de Fidel en ese período, el de la juventud. Los testimonios y otros textos surgidos de aquella experiencia subrayan la resistencia, la constancia, la tenacidad y la capacidad para soportar las adversidades, así como también la añoranza por la separación de sus familias.
“La alegría, la luz que acompaña ese proceso”, apuntó Irina, “contrasta con el mundo de la oscuridad, la decadencia y la muerte que se identifica con los gusanos” (detractores de la Revolución cubana). Asimismo, la estudiosa destacó el hecho de que hay tres verbos recurrentes en muchas de estas obras: trabajar, sembrar y enseñar.
Subrayó la distancia existente en esa época entre dos mundos “que se están mirando y no se conocen: el del campesino, cerrado, y los ojos de la muchacha, para la que todo es nuevo”. Y enfatizó el entusiasmo mutuo que este encuentro generó. Por otra parte, apuntó que se advierte en algunos textos de las mujeres la dependencia psicológica-cultural del hombre, al utilizar términos “masculinos” (batalla, campaña), pues estaban inmersas esencialmente en una “guerra” contra el analfabetismo.
Por otra parte, la estudiosa italiana significó la importancia de la visión del cuerpo femenino en estas historias. “La mujer se disfraza con un uniforme masculino y adopta así la actitud de una misionera casta, una suerte de monja laica; asume una nueva identidad y vive el compromiso de enseñar como vocación absoluta. De manera general, posterga las inquietudes eróticas propias de su edad”, apuntó Bajini.
Sobre la estructura de los textos, la también musicóloga señaló que semejan al “diario” o la literatura de “iniciación sentimental”. Los “personajes” pasan por pruebas de fortaleza y de superación.
Asimismo, señaló que si bien no surgió un canon femenino, se advierten diferencias en el enfoque de la mujer y el del hombre acerca de la vivencia de la Alfabetización. “Para las mujeres cubanas se trató de una metamorfosis sin retorno. Les cambió profundamente la vida. Aunque volvieran como amas de casa, esta experiencia modificó su relación con los hombres”, apuntó, y agregó que una de las lecciones más importantes que recibieron las alfabetizadoras, especialmente las adolescentes, fue que la familia no es algo “cerrado, intocable, marmóreo” y que ese tipo de relaciones puede darse entre personas que comparten un proyecto, perspectiva que aparece reflejada en el poema “Padres nuevos”, de Ivette Vian.
Por su parte, Luisa Campuzano insistió en que esa épica merecía una literatura, una novelización más acorde con lo que significó la Campaña de Alfabetización, y recordó que en aquellos años posteriores a ese proceso, que calificó de ejemplar, logrado y conmovedor, se asumió en Cuba una actitud elitista frente a la literatura nacida de la necesidad de revelar aquella experiencia.
A continuación, un grupo de alfabetizadoras presentes en la sala compartieron algunas de sus vivencias en diferentes períodos de la Campaña. La escritora Mirta Yáñez destacó el hecho de que mientras la vivían, no la veían como una “heroicidad; era la vida misma”.














