El bisnieto de Graham Bell, condenado a cadena perpetua en EEUU por espiar para Cuba
Kendall Myers un ex empleado del Departamento de Estado de EEUU, de 73 años fue condenado este viernes 16 de julio a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional por pasar información a La Habana sobre las políticas de EEUU contra Cuba, mientras que su esposa fue sentenciada a más de cinco años tras las rejas por ayudarlo. "Los cubanos se sienten amenazados y tienen buenas razones para sentirse amenazados" por Estados Unidos, afirmó Myers, que añadió que su esposa y él comparten «los ideales y sueños de la Revolución cubana». Agencias.
Kendall Myers dijo, en una explicación de 10 minutos sobre su conducta, que su objetivo era pasarle a los cubanos información sobre las políticas de Estados Unidos hacia Cuba. El hombre de 73 años señaló que no tenía la intención de hacerle daño a Estados Unidos.
"Los cubanos se sienten amenazados" y "tienen buenas razones para sentirse amenazados" por Estados Unidos, afirmó Myers.
Los fiscales señalaron que Myers fue un niño privilegiado y adinerado, que pudo haber hecho lo que quisiera en su vida, pero que decidió en cambio espiar para La Habana durante 30 años en el interior del Departamento de Estado.
Nieto de Gilbert Grosvenor, padre del fotoperiodismo, y bisnieto de Alexander Graham Bell, inventor del teléfono, Myers se lincenció en la Universidad de Brown y doctoró en la John Hopkins. Empezó a trabajar en el departamento de Estado en el año 1977. A finales de 1978 viajó a Cuba invitado por un funcionario de la misión cubana en Nueva York y su guía en ese país era un oficial de la inteligencia cubana, según los documentos. En 2007 se jubiló. Fue detenido en 2009 por el FBI.
Tras escuchar a Kendall explicar que su mujer, Gwendolyn, y él comparten «los ideales y sueños de la Revolución cubana», el juez Reggie B. Walton les advirtió que «se deberían haber ido (a Cuba)». Gwendolyn, de 72 años, que trabajaba para un banco, estará en prisión 81 meses. La sentencia es fruto de un acuerdo entre su marido y las autoridades en virtud del cual Myers ha ofrecido plena colaboración a cambio de que a su mujer le redujesen la pena.
Resulta evidente que Myers y su esposa no hicieron nada para subvertir el sistema de EEUU a sueldo de un país extranjero, como si hicieron los mal llamados “presos políticos” cubanos.
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