Cumbre de las Américas en Monterrey. Cumbre hacia la nada

Mucho ha cambiado el nuevo continente desde la I Cumbre de las Américas de 1994. EEUU vive una paranoia antiterrorista, impulsa una nueva carrera armamentista y está empantanado en dos guerras en Irak y Afganistán. Varios países latinoamericanos fueron sacudidos por formidables movimientos sociales que tumbaron a presidentes amigos del imperio. Tras el colapso del neoliberalismo, países tan importantes como Venezuela, Argentina y Brasil están gobernados por presidentes opuestos a la política estadounidense. Los demás Estados de la región, con sus excepciones, siguen al borde de la catástrofe. Augusto Zamora R. La Insignia/El Mundo

En las relaciones esquizofrénicas que hay entre ambos mundos, la emigración ocupa un lugar señero. El neoliberalismo promovido por EEUU provocó la bancarrota en masa de los países, generando los mayores flujos migratorios de la historia latinoamericana. Hoy, el 23% de la población mexicana, el 15% de la salvadoreña y el 11% de la dominicana vive en EEUU. En 2000, según el Mumford Center, había 35 millones de "hispanos", frente a los 21,9 millones de 1990. Hoy suman casi 40 millones. Los hispanos crecen a razón de 1,3 millones por año sólo en aporte migratorio, sin contar su elevada tasa de natalidad. EUU vive una revolución étnica, idiomática y cultural tan silenciosa como imparable.

La emigración ha cambiado a los países de origen. Las remesas de los emigrantes oxigenan, cuando no sustentan, unas economías renqueantes que tienen en ellas su tabla de salvación. Tales remesas representan el 43% de las divisas de El Salvador, el 35% de las de Nicaragua y el 21% en Ecuador. México recibe más de 6.000 millones de dólares de dinero fresco, vital para mantener apaciguado al 75% de pobres que se hacina en chabolas, uno de los efectos perversos del TLC. Otro ha sido acelerar la desindustrialización en EEUU, por el traslado de fábricas a México o Centroamérica. Los transgénicos, a su vez, despueblan un campo castigado por el proteccionismo y el intercambio desigual quiebra las empresas.

Más allá de acuerdos y desacuerdos en la cumbre, las realidades sociales siguen su derrotero. Señala la CEPAL que en Latinoamérica lo que más aumenta son la desigualdad y la pobreza, acelerando así la descomposición de los países. Bush, en su autismo imperial, quiere acuerdos sobre terrorismo y ALCA. Lula, Kirchner y Chávez, respuestas a la crisis de la región. Diálogo de sordos que tiene un siglo. EEUU querrá imponer su agenda aunque hunda a Latinoamérica. El precio a pagar es que EEUU termine hablando en español. El colonizador colonizado. Una paradoja más en un continente tan rico como desconcertado.

 

(*) También publicado en "El Mundo" (España).
Augusto Zamora R. es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid.