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La mujer cubana y la defensa de la República española
La sublevación militar falangista en España, dirigida por el General Franco y apoyada política y militarmente por Hitler y Mussolini, tuvo como respuesta la heroica resistencia del pueblo español en defensa de la república, episodio que conmovió la conciencia antifascista internacional y suscitó la solidaridad mundial.
En aquellos momentos en que el pueblo español se enfrentaba al fascismo, la clase obrera y demás fuerzas progresistas cubanas luchaban tenazmente por reconquistar sus derechos y libertades; demandaban la democratización del país y la convocatoria de una Asamblea Constituyente libre y soberana. El combate del pueblo cubano por sus libertades democráticas se vinculaba estrechamente con el del pueblo español. De esta manera, la defensa de la república española formaba parte de la lucha por el establecimiento de un régimen democrático en Cuba.Lic. Marlene Irene Portuondo Pajón. Profesora de Historia de Cuba. Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García.
En aquellos momentos en que el pueblo español se enfrentaba al fascismo, la clase obrera y demás fuerzas progresistas cubanas luchaban tenazmente por reconquistar sus derechos y libertades; demandaban la democratización del país y la convocatoria de una Asamblea Constituyente libre y soberana. El combate del pueblo cubano por sus libertades democráticas se vinculaba estrechamente con el del pueblo español. De esta manera, la defensa de la república española formaba parte de la lucha por el establecimiento de un régimen democrático en Cuba.
En la Resolución del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista cubano – del 4 de diciembre de 1936- en apoyo al gobierno republicano español, se expresó: “ El pueblo cubano, subyugado y oprimido por un régimen igual al que quieren instalar ahora en España los Franco y Cabanellas, está plenamente al lado del heroico pueblo español, que está librando en estos momentos la batalla también por las libertades cubanas” (1)
La solidaridad de los cubanos con el pueblo español se manifestó en múltiples maneras. En el sentido político se realizaron multitudinarios mítines y actos populares, así como una sistemática campaña propagandística por diversos medios de difusión masiva. Esta definida posición antifascista quedó patentizada, además, mediante la participación en importantes eventos internacionales como el II Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Madrid, el Congreso de Acción Mundial por la Paz y el I y II Congreso Mundial de la Juventud, donde la voz de Cuba se unió a la del resto de los pueblos que condenaban al fascismo y en su solidaridad con España republicana.
La ayuda material se concretó en el envío de azúcar, leche, ropa, dinero y medicamentos, y en la fundación de la Casa Cuba en Sitges (2), para el refugio de niños españoles. Asimismo, se crearon dos organizaciones representativas de los más diversos sectores sociales y posiciones ideológicas: la Asociación de Auxilio al Niño Español y el Comité de Ayuda a la República Española.
En el aspecto militar, cerca de mil combatientes voluntarios se integraron a las Brigadas Internacionales, siendo el contingente cubano el mayor de América Latina. Unidos por un mismo ideal de libertad y justicia, en los campos de batalla de España antifascista combatieron heroicamente soviéticos, norteamericanos, cubanos, y de otras naciones, que comprendieron que la causa de España era la causa de la humanidad. La caída en Majadahonda de Pablo de la Torriente Brau, devino símbolo de la tradición de lucha internacionalista de nuestra patria.
Ante su muerte, Miguel Hernández escribe su Elegía Segunda en recordación al héroe. Así versan algunas de sus estrofas:
.. Pablo de la Torriente, has quedado en España
y en mi alma caído:
nunca se pondrá el sol sobre tu frente,
heredará tu altura la montaña
y tu valor el toro del bramido
.……………………………………
Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
Porque este es de los muertos que crecen y se agrandan
Aunque el tiempo desvaste su gigante esqueleto. (3)
Al valorar este glorioso acontecimiento que quedó inscrito para siempre en la historia de las tradiciones internacionalistas del pueblo cubano, Fidel Castro expresó en el Informe Central al Primer Congreso del PCC: “Esta es, a nuestro juicio, un de las más nobles y heroicas contribuciones al movimiento revolucionario mundial de nuestro primer Partido Comunista, inspirador de esta acción solidaria” (4).
Sin dudas, que defendiendo a la España republicana, en Cuba maduró el espíritu antifascista de la clase obrera y las fuerzas populares, sin olvidar en este contexto, la influencia que ejerció en la mujer cubana, donde no solo su espíritu de solidaridad se fraguó en la actividad sistemática en pro de la república española en suelo patrio, sino, su contribución en la tierra española.
Hay que tener en cuenta que en aquella época la situación que imperó en Cuba: el movimiento revolucionario cubano vivió el duro período que siguió a la derrota de la huelga de marzo de 1935. La represión había llenado las cárceles; el imperialismo, por orden de su embajador Jefferson Caffery, lanzaba sus instrumentos de terror, servido entonces por Batista y Pedraza, contra todos los reductos de resistencia popular borrando las elementales conquistas democráticas alcanzadas. Hay que decir, que a cada instante se corría el riesgo de ser encarcelado. No era fácil realizar actividades de apoyo a las fuerzas republicanas y mucho menos a la labor que entrañaba la organización, reclutamiento y envío de combatientes a la península Ibérica. Pero la campaña de solidaridad había prendido, y en las calles era evidente el entusiasmo de los hombres, mujeres que ansiaban prestar algún tipo de ayuda a la República, invadida por los fascistas. El Partido Comunista, no obstante hallarse en la clandestinidad, fue el alma de aquel movimiento de solidaridad que invadió todos los rincones del país a favor de la causa española.
Justamente, la mujer cubana estuvo presente en aquella lucha. En primer lugar, desde la “Unión Nacional de Mujeres de Cuba”, organización creada por el Partido Comunista, y que agrupaba en aquellos momentos, lo más revolucionario y avanzado del sector femenino. Esta organización se convirtió en un verdadero auxiliar del Partido. Estuvieron presentes en las organizaciones juveniles, obreras, campesinas, estudiantiles e intelectuales. En Cuba combatieron la dictadura de Machado, Batista. En España, vestidas de milicianas participaron como enfermeras en los hospitales, en la retaguardia, y muchas, desde las mismas trincheras estuvieron en los más rudos combates con el fusil peleando por el triunfo de la democracia.
Una gran cantidad de estas mujeres fueron golpeadas, vejadas y apresadas, cuando cumplían el deber internacionalista de hacer colectas en ayuda al pueblo español. Muchas de ellas eran las protagonistas de las marchas frente a la embajada norteamericana para proclamar el cese del embargo de armas contra la República española. El 15 de enero de 1939 el periódico Hoy insertaba la nota enviada por la Unión Nacional de Mujeres de Cuba: “Todas las mujeres de Cuba principalmente las madres deben pasar por el local de la Unión de Mujeres (San Lázaro No. 206, casi esquina Águila) para estampar sus firmas en el pliego que se enviará al Presidente de Estados Unidos de América, pidiéndole la suspensión del embargo de armas al gobierno legítimo de España”.
Encabezaban la lista de aquellas heroínas, por mencionar algunos ejemplos;: María Luisa Laffita, combatiente del Quinto Regimiento y enfermera de un hospital de campaña en la región de Maudes; Pía Mastelari, combatiente y enfermera en otro hospital de campaña; Rosa Pastora Leclere, infatigable luchadora por el auxilio al niño español desde el propio territorio de ese país; Nila Ortega, Aida Pelayo, Clementina Serra, Rita Díaz, Sarah Pascual, Gloria Aguilera, Gloria Muniella, Lucía Martí , Rosario Guillaume y tantas otras quienes día a día participaron del gesto solidario, al recaudar en una alcancía, apoyando una manifestación o en el propio escenario de lucha, como combatiente del fascismo, también curando heridos o atendiendo a niños huérfanos.
En este sentido, según testimonio de aquella época, nos ofrece María Luisa Laffita: “ El 19 de julio tendimos un cerco a los cuarteles de Madrid y al siguiente día iniciamos el ataque al de la Montaña. El jefe de nuestro grupo era el líder minero asturiano Maximiliano Álvarez. Todos llevaban fusil y yo una pistola automática. Desde la fortaleza militar nos tiraban con bazukas y ametralladoras desde todas partes, pero al final con ayuda del pueblo madrileño tomamos el cuartel. Días después….me enviaron como enfermera para atender a los heridos que llegaban al hospital de Maudes en número considerable. Allí trabajé con Tina Modotti y la después famosa actriz radial en Cuba María Valero…
Una vez llegó Dolores Ibárruri (Pasionaria) enferma al hospital de Maudes. El enemigo la buscaba por todas partes con la orden precisa de eliminarla físicamente. Por orientación del Partido Comunista español, encomendaron a Tina Modotti y a mí, el cuidado de la destacada revolucionaria” (5)
Otras de las combatientes, junto a su esposo el Dr. Luis Díaz Soto, lo fue Pía Masterali Maecha: “En los campos de batalla-relató-participé en varias acciones junto a mi esposo. Vi a principios como en la operación del Ebro se desconcertaron los fascistas que pensaban liquidar allí a las fuerzas republicanas en unos días ya que la proporción era de 2 a 1 a favor de los fascistas” (6).
Otra de las actividades importantes desarrolladas por el pueblo de Cuba, bajo la orientación del Partido Comunista fue la creación del Comité de Ayuda al Niño del pueblo español. Esta organización estaba presidida en Cuba por el ingeniero y profesor universitario Ramiro Valdés Dausá y tenía como representante en España a la destacada pedagoga y luchadora revolucionaria Rosa Pastora Leclere. Fue establecida con el objetivo de ayudar a aliviar las penurias de los niños afectados por la barbarie fascista, como consecuencia de los ataques aéreos, los bombardeos y ametrallamientos a la población civil.
Miles de niños habían perecido, otros tantos, habían quedado mutilados y otros estaban psíquicamente afectados por lo horrores de la guerra. En torno al Comité de Ayuda al Niño Español el cual alentaba el socorro directo al sector más sufrido de la devastadora guerra, la niñez, se aglutinó una gran masa del pueblo cubano. El Comité radicaba en la Manzana de Gómez y su directiva quedaba constituida entre otros por el Presidente Ramiro Valdés Dausá, Vice: Pastora Leclere Gutiérrez. Secretario Eduardo Chibás, etc.
El Comité de Ayuda al Niño español se encargaba en Cuba de enviar con la más posible premura a los niños españoles; alimentos, prendas de vestir, juguetes, medicinas. Entre los donativos de nuestros trabajadores estaba una ambulancia. Con singular sacrificio nuestro pueblo aportaba diversos medios, mediante colectas, actos culturales, o donaciones individuales, enviadas a la escuela hogar infantil “Pueblo de Cuba”, o a los cientos de niños evacuados en París, o en México. El edificio de la escuela –refiere Baldomero Expósito, fundador del PCC-fue construido con dinero de los trabajadores cubanos, recogidos centavo a centavo por donaciones en las calles, en los centros laborales, o en los actos que se daban por las distintas organizaciones que se habían creado en el país en ayuda al pueblo español” (7).
En septiembre de 1938 el gobierno republicano se vio en la necesidad de retirar de los campos de batalla a las Brigadas Internacionales, tras un acuerdo con las potencias interventoras a través de la “política de no intervención”, que manejaban Inglaterra, Francia y EEUU para aniquilar a la República y situar en el mando a su encubierto aliado Francisco Franco. Entre las brigadas internacionales, estaban los cubanos, distribuidos en ellas, pasaron unos a engrosar las filas del Ejército Español leal y otros, junto a diversas fuerzas internacionalistas y soldados republicanos, lograron cruzar la frontera de Francia.. Para asombro de ellos, en tierra francesa le esperaban los vejámenes, maltratos físicos, el hambre y las alambradas de los campos de concentración. Ardua fue la lucha para arrancar de los campos de concentración a los cubanos. Se destacaron en esa lucha el pueblo cubano, Lázaro Peña, Sarah Pascual, etc.
Laredo Brú, presidente de Cuba en aquel entonces, accedió después de una larga discusión a la repatriación de los cubanos, avalada por el respaldo del pueblo Los internacionalistas llegaban en tres grupos: El primer contingente, más de 100, eran enfermos y heridos de guerra. Un segundo contingente de 350 combatientes .Con este contingente se organizó un desfile de banderas por la calle Obraría. En todas las bocacalles la gente les vitoreaba, los abrazaban, besaban y tiraban flores. En el tercer contingente llegaban 200. (8)
Sobre este acontecimiento, narra Mario Morales Mesa: “Ya en Cuba el recibimiento fue sorprendente. Fue algo que no se puede olvidar jamás. El pueblo de La Habana se volcó hacia el Malecón y allí la gente alquilaba lanchas para recibir al barco mar afuera Mientras estaba asomado a la borda, miraba aquella ola humana que navegaba hacia nuestro encuentro…Por fin desembarcamos. El desfile, junto al pueblo se hizo desde el puerto hasta el Parque Maceo. Ya allí se efectuó un acto masivo, al que asistieron miles de personas. Ese fue uno de los días más emocionantes que más recuerdo en mi vida” (9).
Luchar por los derechos y la libertad del pueblo español significó en aquellos momentos luchar por los derechos y la libertad de la humanidad progresista, por lo que en nuestro contexto nacional, el apoyo a la resistencia de aquel pueblo tomó el carácter de la lucha contra la reacción y la opresión, y se convirtió a la vez en acicate de unidad de todos los revolucionarios, bajo una sola bandera: luchar contra el fascismo y por los derechos y libertades democráticas.
Bibliografía.
1. IHMCRSC. Cuba y la defensa de la República española (1936-1939)Ed. Política. La Habana, 1981
2. PCC. Informe Central al Primer Congreso del PCC. Ed. Política. La Habana, 1975
3. PCC. Resolución del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista. Selección de artículos y documentos para la Historia del Movimiento Obrero y la Revolución Socialista de Octubre. MINFAR. La Habana, 1963 .
(1) PCC. Resolución del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista. Selección de artículos y documentos para la Historia del Movimiento Obrero y la Revolución Socialista de Octubre. MINFAR. La Habana, 1963, p. 113
(2) Localidad cercana a Barcelona.
(3) Tomado de Revista Cuba. Enero 1967 p. 16
(4)Informe Central I Congreso del Partido Comunista de Cuba. Ed.Política. La Habana, 1975, p. 18.
(5) Entrevista realizad a María Luisa Laffita Juan, el 18 de diciembre de1985
(6) Entrevista realizada Pía Masterali Maecha, el 20 de marzo de 1986
(7) Entrevista realizada a Baldomero Expósito Rodríguez el 22 de marzo de 1986
(8) Entrevista realizada a Sarah Pascual en fecrero de 1986. En estos contingentes no se cuentan los que arribaron con la brigada Lincoln.
(9) Entrevista realizada a Mario Morales Mesa en marzo de 1986















