El Deporte cubano en 2005
Joel Garcia, Rudens Tembras y Daniel Palacios analizan en Trabajadores digital la evolución y los resultados del deporte cubano en 2005
Cada resumen implica síntesis y reconocimiento. Doce meses atrás, los vaticinios y sueños de los deportistas cubanos parecían volar hacia medallas en campeonatos panamericanos o mundiales. Muchos de ellos se cumplieron antes del pasado diciembre, e incluso algunos superaron tales expectativas. Sirva este trabajo como premio al talento de los futuros campeones, que en porfía desafiante demostraron la excelente salud de nuestro movimiento deportivo en el primer año del ciclo olímpico, aunque usted ahora mismo puede sacar “sus propias conclusiones”.
Ippones esperados. Hasta la milenaria ciudad de El Cairo, en Egipto, llegó la tropa femenina de judo dirigida por el profesor Ronaldo Veitía para compartir con las pirámides el encanto del primer lugar por naciones en el campeonato mundial, 10 años después de haber conquistado similar premio. Yurisel Laborde (78 kg) y la novata Yanet Bermoy (48 kg) subieron a lo más alto del trono; en tanto Driulis González (63 kg) consiguió su sexta medalla en estas lides, algo comparable sólo con la japonesa Ryoko Tani Tamura. Dos particularidades del triunfo resaltaron: la juventud del equipo y la completa tachadura de la imagen dejada —para algunos especialistas— tras los Juegos Olímpicos de Atenas. A nivel panamericano e iberoamericano el dominio fue absoluto, y entre los hombres lo más estimulante lo constituyó la consagración de Oscar Braison (+100 kg), quinto puesto del planeta.
Pedalazos brillantes. La jovencita Lisandra Guerra destrozó todos los pronósticos y se convirtió en doble campeona mundial juvenil en Austria, con récord incluido para los 500 metros contra reloj de su categoría, el cual rebajó en los finales de año hasta 35,010 segundos.
Con anterioridad se proclamó titular panamericana de mayores y aseguró así el boleto para la lid universal del 2006. En noviembre, Yoanka González abandonó el silencio de su recuperación con oro (scratch) y plata (carrera por puntos) en la primera fase de la Copa del Mundo, en Rusia. Mientras, Yumari González se erigió dorada continental en Mar del Plata y obtuvo también por adelantado su clasificación mundialista. En los 30 años de la Vuelta Ciclística a Cuba, Damián Martínez se convirtió en el primer líder oriental de estos clásicos; en tanto Pedro Pablo Pérez regresó por sus fueros a las competencias y comandó nuestra sexteta en sus incursiones por España, Alemania y Venezuela.
Piscina desde lo alto. Hay medallas cuyo valor trasciende al metal en cuestión. Entre esas clasifica el subtítulo en plataforma del clavadista José Antonio Guerra, en el campeonato mundial de Montreal, Canadá, celebrado el pasado verano. Previo a la cita, Guerra había dominado en varios eventos del circuito Grand Prix, mientras sus compañeros Erick Fornaris y Jorge Betancourt rindieron excelente faena en la justa universal al sumar dos quintos puestos en los sincronizados de plataforma y de trampolín a tres metros. En esta última especialidad, Betancourt finalizó sexto en individual. Poco a poco y con talento vivo nuestro clavado escala un lugar destacado en Latinoamérica —la presea de Guerra fue la única para esta región en Montreal— y en el mundo. Nuestros sueños no son ya utopía, hablamos de realidades palpables que sólo precisan confianza y más oportunidades en este cuatrienio.
Canoa triunfante. La faena rendida por la dupla Serguei Torres-Karel Aguilar en la Copa del Mundo de canotaje en Polonia —dos oros (1 000 y 500)— y el campeonato mundial en Zagreb, Croacia —una plata (1 000) y dos bronces (500 y 200)—, mereció innumerables comentarios. Los galardones no sólo confirmaron el buen momento competitivo en que se encuentran, sino que lanzaron un aviso primario de cara a los Juegos Olímpicos del 2008. Superados en buena lid por los titulares de Atenas, los “nuevos peludos” —entrenados por Osvaldo Labrada— aumentaron a 10 las medallas de Cuba en citas del orbe. Sin embargo, lo más llamativo recayó en la escasa diferencia que los separa de los campeones, a pesar de su corta edad como pareja en la canoa.
Remeros en la historia. Cuatro meses antes de finalizar el año las noticias tuvieron como protagonistas a los remeros Ismarai Marrero y Yoennis Hernández, quienes terminaron sexta y quinto, respectivamente, en la justa del planeta celebrada en Gifú, Japón. Pero a esos sobresalientes desempeños le antecedió una plata de la propia Ismarai en la Copa del Mundo de Eton, Inglaterra. Haber rozado el podio en la lid japonesa —hizo el mejor tiempo en semifinales— es una garantía de triunfo para los venideros empeños de la holguinera, al tiempo que trasmitió el primer signo de que es posible pensar en una medalla olímpica en la capital china.
Taekwondocas discretos. Hasta Madrid se trasladaron en abril nuestros taekwondocas en pos de mantener la senda de éxitos en certámenes universales. La debutante Dianelis Montejo regresó con bronce mayúsculo en los 51 kg, al ceder ante la favorita española Brígida Yaguet, multilaureada a este nivel. El ascenso a los 55 kg de la submonarca olímpica Yanelis Labrada no resultó feliz —cayó en el primer pleito ante la coreana, a la postre titular—, mientras Gerless Viera (67 kg) y Alberto Celestrín (84 kg) debutaron con meritorios quintos puestos en el campeonato con más atletas (1 530) y naciones (126) que se recuerde.
Carga pesada. Luego de revisiones acertadas en concepciones técnicas, nuestros forzudos evidenciaron su franco proceso de recuperación. En el campeonato mundial en Doha, Qatar, los dos mejores pesistas de la Isla, tuneros además, Yohandris Hernández y Adán Rosales, hicieron recordar los buenos tiempos de la disciplina. Yohandris, segundo casi todo el año en el ranking de su división (94 kg), ganó tres doradas en la lid planetaria universitaria y remató con el subtítulo del orbe en la modalidad de envión, mientras Rosales (62 kg) encabezó la lista del planeta durante casi los 12 meses, rompió el récord de América en envión y finalizó con bronce en este mismo movimiento en la justa qatarí de noviembre.
A la vista Río de Janeiro. Varias disciplinas aseguraron en estos meses su boleto directo hacia los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro 2007, meta intermedia e imprescindible que merece elogios. La gimnasia artística y rítmica clasificaron en el torneo continental celebrado en la propia ciudad, con conjuntos muy jóvenes, en tanto el sóftbol femenino lo logró en idéntico evento —cuarto lugar—, pero en Ciudad de Guatemala. Las chicas de la bola blanda terminaron también terceras en el campeonato centrocaribe en Cartagena de Indias, y para completar la felicidad aseguraron su cupo para el mundial de la disciplina en China.
Polo acuático. Mojadas y bien mejoradas estuvieron nuestras dos formaciones de polo acuático en el torneo ecuménico de Montreal. Las mujeres, debutantes en estas fiestas, conquistaron un noveno puesto que satisfizo hasta al más exigente. Asimismo, los hombres regresaron a estas confrontaciones —la última vez que se recuerda fue en 1994— con el onceno lugar, notable si tomamos en cuenta el escaso roce internacional de ambos elencos.
La actuación abrió nuevas esperanzas para todos, pues Cuba durante muchos años fue una referencia obligada en América y el mundo.
Pasos firmes en pelota vasca. El diapasón de disciplinas medallistas para Cuba se amplía por año, incluso en las de mucha historia, pero de menos tradición triunfadora. La pelota vasca es ejemplo fiel, con cuatro platas y tres bronces en las tres fases del VI Campeonato mundial Sub 22, palmarés inédito para los antillanos hasta este 2005, y en el cual un nombre resulta imprescindible mencionar, Azuán Pérez. Ubicados en la élite junto a Francia, España, Argentina, Chile y México, nuestros pelotaris enseñaron inteligencia y dominio del juego, en tanto impresionaron por su físico y capacidad de reacción. No pocos especialistas auguran a la Isla como vanguardia del continente dentro de varias temporadas.
En medio del largo camino que despedimos disfrutamos de los I Juegos del ALBA, celebrados en abril, en La Habana, certero reflejo de cuánto es posible hacer todavía si la solidaridad toca al deporte latinoamericano. Con todas estas vivencias, la cuenta regresiva hacia Beijing está en marcha.
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